Radiaciones y efecto invernadero

Aunque tenemos un planeta con casi todo lo indispensable para la vida, seguimos dependiendo de la llegada continua de energía desde el espacio, en forma de radiaciones de luz solar, principalmente.

La luz solar se convierte en otros tipos de energía, por ejemplo, las plantas la acumulan en forma de energía química en los alimentos, todos los combustibles fósiles (petróleo, carbón y otros) tienen su origen en la energía solar que una vez brilló sobre plantas y animales.

Hoy día la llegada de la luz solar se distribuye en toda la tierra mediante el calor y el viento, a su vez, durante el día los mares acumulan calor, el cual, durante la noche,  es liberado poco a poco, permitiendo que nuestra Tierra tenga una temperatura templada y siendo quizá el factor más importante en la formación del clima. A su vez, este calor es distribuido en el resto de nuestro planeta por los vientos, cuyo origen está en las variaciones de temperatura en el mar y/o entre el mar y la tierra, dichas variaciones originan cambios en la presión atmosférica que ponen en movimiento las masas de aire y con ellas, transmitiéndose el calor.

Además, factores como la evaporación, formación de nubes y las lluvias también hacen que el calor inicialmente acumulado en los mares, sea distribuido a otras zonas de la Tierra.

Pero no toda la energía que entra a la Tierra se queda aquí, una buena porción de ella es reflejada de vuelta hacia el espacio, y debido a que nuestra atmósfera es transparente, tanto permite la entrada como la salida de la radiación; ello hace que la tierra no acumule una cantidad exorbitante de energía. Pero en años recientes se han dado dos fenómenos que han afectado al planeta:

  • Se ha opacado con gases originados en las industrias y las quemas, como el CO (monóxido de carbono) y otros la transparencia de la atmósfera, de tal modo que entra más radiación solar de la que sale.

  • Se ha perdido una gran cantidad de Ozono (O3) atmosférico, que nos protege de las radiaciones fuertes del espacio. El Ozono son tres moléculas de oxígeno unidas en una forma inestable, cuando una radiación energética pega en ellas, se separan formando O2 (moléculas de oxígeno), pero la energía de la radiación desapareció, posteriormente se vuelven a unir un O2 + O = O3 y está lista para hacer desaparecer otra radiación entrante, el problema es que últimamente la industria ha creado sustancias llamadas CFC (Cloro Fluoro Carbonos) para sistemas de refrigeración, aerosoles espumas y otros, que cuando son liberados, suben a la alta atmósfera donde está el ozono y destruyen las moléculas de ozono a una velocidad mayor que a la que se forman, además que dichas reacciones roban del ozono toda su energía, que era usada para destruir radiaciones entrantes peligrosas.

 

Ambos efectos han incidido directamente en que poco a poco la Tierra empiece a recalentarse, a esto se le llama “Efecto Invernadero”.

 Por ejemplo:

¿Ha notado que, si uno deja un carro al sol, al cabo de unas cuantas horas está mucho más caliente en interior del carro que el exterior?

Lo que sucede es lo mismo que con el efecto invernadero, la radiación solar entra con facilidad (como en nuestra atmósfera, porque no hay suficiente ozono), pero los vidrios, aunque son trasparentes, permiten salir menor radiación de la que entra (como en nuestra atmósfera que ha sido opacada por gases), es así como poco a poco se va acumulando energía dentro del carro y hace que se recaliente. Exactamente lo mismo está ocurriendo con la Tierra.

El recalentamiento Global está afectado cada vez más nuestro planeta, y ya hay noticias del deshielo de los polos como nunca antes lo ha habido. Poco a poco el nivel del mar aumentará, y con ello las inundaciones a los poblados cerca de las costas, además que el clima global está cambiando drásticamente y según algunos científicos… el desastre es inminente.

¿TENDREMOS OPORTUNIDAD DE HACER ALGO AHORA?

¿QUÉ HARÁ USTED?